Qué es la pérdida de audición: tipos, grados y causas
Bajo el nombre de pérdida auditiva caben situaciones muy distintas. Esta guía te explica los tipos, los grados y las causas de la hipoacusia para que sepas orientarte.

Oír y entender no son lo mismo
Antes de hablar de audífonos, implantes o ejercicios, conviene entender qué es exactamente la pérdida de audición. Porque bajo un mismo nombre caben situaciones muy distintas: no es igual una persona joven con una pérdida leve por ruido que un adulto mayor con una hipoacusia severa. Y saber de qué tipo y de qué grado es la tuya cambia por completo qué solución te conviene.
En esta guía te explico, sin tecnicismos innecesarios, qué es la pérdida de audición, cómo se clasifica por tipo y por grado, y cuáles son sus causas más frecuentes. Es el mapa que necesitas para orientarte.
Si acabas de recibir el diagnóstico y lo que necesitas ahora mismo es saber por dónde se empieza, te lo cuento antes en vídeo:
Qué es la pérdida de audición (o hipoacusia)
Pérdida de audición e hipoacusia son lo mismo: hipoacusia es simplemente el término médico. Se refiere a la disminución de la capacidad de oír, en uno o en los dos oídos.
El sonido, para que lo entendamos, hace un viaje: entra por el oído externo, hace vibrar el tímpano, esas vibraciones pasan por los huesecillos del oído medio, llegan a la cóclea (en el oído interno) donde miles de células ciliadas las convierten en señales eléctricas, y esas señales viajan por el nervio auditivo hasta el cerebro, que es quien realmente "entiende". Si alguna parte de ese recorrido falla, aparece la pérdida auditiva. Dónde falla es lo que define el tipo.
Los tres tipos de pérdida auditiva
Hipoacusia conductiva. El problema está en el oído externo o medio: algo impide que el sonido llegue bien al oído interno. Un tapón de cera, una otitis, líquido, una perforación del tímpano o un problema en los huesecillos. La buena noticia es que muchas hipoacusias conductivas son tratables e incluso reversibles, con medicación o cirugía.
Hipoacusia neurosensorial. Es la más frecuente en adultos. El fallo está en la cóclea (las células ciliadas) o en el nervio auditivo. Aquí entran la presbiacusia por la edad, la pérdida por ruido o la de origen genético. No suele revertirse, pero se compensa muy bien con audífonos o implante coclear. Le dedico un artículo entero en Hipoacusia neurosensorial: qué es y qué opciones hay.
Hipoacusia mixta. Una combinación de las dos anteriores: hay un componente conductivo y otro neurosensorial a la vez.
Los grados: leve, moderada, severa y profunda
Además del tipo, la pérdida se mide en grados según la intensidad (en decibelios, dB) a la que empiezas a oír. Esta es la clasificación que se usa habitualmente:
Audición normal: oyes sonidos por debajo de 20 dB.
Pérdida leve (20-40 dB): te cuesta seguir conversaciones en ambientes ruidosos o voces bajas, pero en general te defiendes.
Pérdida moderada (40-70 dB): necesitas subir el volumen, pierdes parte de las conversaciones normales y aquí los audífonos suelen ser muy recomendables.
Pérdida severa (70-90 dB): sin ayuda auditiva se comprende muy poco del habla normal; hacen falta audífonos potentes y a veces se valora el implante.
Pérdida profunda (más de 90 dB): incluso con audífonos potentes puede no bastar, y es el terreno donde el implante coclear cambia las reglas del juego.
De los cuatro, el más frecuente y el que más dudas genera es el primero. En hipoacusia leve desarrollo qué se nota con ese grado, si hace falta audífono y si va a ir a peor.
Un matiz importante: dos personas con el mismo grado en el papel pueden entender de forma muy distinta. Por eso, más allá de "cuánto oyes", importa "cuánto entiendes", que se mide con la audiometría verbal. Lo explico en La audiometría verbal.
Puede afectar a uno o a los dos oídos
La pérdida puede ser bilateral (los dos oídos) o unilateral (uno solo). La unilateral tiene su propio reto, sobre todo para localizar de dónde vienen los sonidos y para entender en ruido; si es tu caso, te interesa Pérdida de audición en un solo oído.
Y según cómo aparezca, hablamos de pérdida gradual (se instala con los años, como la presbiacusia) o súbita (de un día para otro). La pérdida súbita es una urgencia médica: si un día te levantas oyendo mucho menos por un oído, no esperes. Lo cuento en Pérdida de audición súbita.
Las causas más frecuentes
La edad (presbiacusia). Es la causa número uno en adultos: el desgaste natural de la cóclea con los años.
El ruido. La exposición a ruido intenso —laboral, de ocio o puntual y muy fuerte— daña las células ciliadas y es, además, la causa más prevenible de todas.
La genética. Algunas pérdidas son hereditarias o aparecen por alteraciones genéticas, a veces desde el nacimiento.
Infecciones y enfermedades. Otitis de repetición, ciertas infecciones, la enfermedad de Ménière o problemas metabólicos y vasculares.
Medicamentos ototóxicos. Algunos fármacos pueden dañar el oído interno.
Traumatismos. Un golpe fuerte en la cabeza o un cambio brusco de presión.
Qué hacer si crees que tienes pérdida auditiva
El paso decisivo no es comprar nada por internet ni resignarse: es medir. Una audiometría hecha por un profesional te dirá el tipo, el grado y qué opciones tienen sentido para ti. A partir de ahí, el camino puede pasar por audífonos, por un implante coclear o por tratamiento médico si la causa es reversible, y casi siempre por un trabajo de rehabilitación para que el cerebro aproveche al máximo lo que le llega.
Si acabas de recibir un diagnóstico y no sabes por dónde empezar, tienes una hoja de ruta clara en No sé qué hacer con mi pérdida auditiva: guía paso a paso.
En resumen
Pérdida de audición e hipoacusia son lo mismo. Se clasifica por tipo (conductiva, neurosensorial o mixta) según dónde esté el fallo, y por grado (leve, moderada, severa o profunda) según cuánto oigas. La causa más común en adultos es la edad, seguida del ruido. Ninguna pérdida es "para aguantarla y ya": todas tienen una vía de acción, y el primer paso siempre es una audiometría.
Este artículo es información general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Pasar a la práctica
Si este artículo te ha servido, el siguiente paso es entrenar con algo concreto.
Entrena es la plataforma de entrenamiento auditivo de RehabAuditiva: cursos guiados, sesiones cortas y progreso que se guarda. Leer sobre audición ayuda; entrenar cada día es lo que cambia lo que entiendes.
Sin instalar nada. 5 cursos, desde palabras sueltas hasta situaciones reales.
Artículos Relacionados
Puede que también te interesen estos artículos

La OMS ya incluye los audífonos para reducir el riesgo de demencia: qué dice exactamente (y qué no)
En julio de 2026 la OMS incluyó por primera vez los audífonos en su guía para reducir el riesgo de demencia. Es una recomendación condicional y con evidencia baja. Te cuento qué dice el documento, qué significa eso y qué no dice.

Sonidos que molestan con audífonos o implante coclear: qué es normal y qué no
Que los ruidos molesten al estrenar audífonos o implante es lo habitual, pero no siempre es adaptación. Cómo distinguirla del reclutamiento, la hiperacusia o un aparato demasiado alto, y qué hacer en cada caso.

Cómo se escucha con un implante coclear: lo que oigo yo, del encendido a hoy
Al principio no suena a voces: suena a pitidos, bajito y raro. Cómo se oye con un implante coclear desde el encendido hasta hoy, por qué suena así y qué cambia con el tiempo, contado por alguien que lleva dos.