El BIAP cambia la clasificación de la pérdida auditiva: qué dicen los nuevos grados 0-6
En julio de 2026 el BIAP retiró la clasificación que llevaba vigente desde 1997 y adoptó los grados 0-6 de la OMS. Qué cambia de verdad, qué dice el propio documento que NO sirve, y por qué en consulta te van a seguir diciendo «moderada».

En julio de 2026, la junta del BIAP —el organismo europeo de referencia en audiofonología— aprobó una recomendación nueva sobre cómo clasificar la pérdida auditiva. Y con ella hizo algo que casi nadie ha contado todavía: retiró la clasificación que estaba vigente desde 1997, esa de leve, media, severa, profunda y cofosis que aparece en prácticamente todas las páginas en español, incluidas las de muchos centros auditivos.
En su lugar hay una escala de siete grados, del 0 al 6, alineada con el marco de la Organización Mundial de la Salud. Esto es lo que cambia, lo que no, y lo que el propio documento avisa de que no hay que hacer con él.
Dos avisos antes de entrar. El documento solo está publicado en inglés: las traducciones de las citas son mías y el original manda. Y si has llegado buscando qué significa el grado que te dijeron en consulta, esto no es lo que buscas — eso lo cuento en los grados de pérdida auditiva y cómo leer tu audiograma, y al final vuelvo sobre ello.
La tabla nueva: siete grados
Los tramos se calculan sobre la media de tonos puros (PTA) de 500, 1.000, 2.000 y 4.000 Hz, por vía aérea. Cuando no hay respuesta medible, se asigna un valor de 120 dB HL.
- Grado 0 — dentro del rango normal: menos de 20 dB HL.
- Grado 1 — deficiencia leve: de 20 a menos de 35 dB HL.
- Grado 2 — moderada: de 35 a menos de 50 dB HL.
- Grado 3 — moderada a severa: de 50 a menos de 65 dB HL.
- Grado 4 — severa: de 65 a menos de 80 dB HL.
- Grado 5 — severa a profunda: de 80 a menos de 95 dB HL.
- Grado 6 — profunda a total: 95 dB HL o más.
Cada grado va acompañado en el documento de una descripción de su impacto esperable sobre la percepción del habla y de los sonidos del entorno, en silencio y en ruido. Un apunte que gustará a quien trabaje con ruido: el documento señala que el rendimiento cae de forma desproporcionada cuando la pérdida es en agudos, y que ese efecto es máximo en los grados 2 a 4.
Los cinco cambios que importan de verdad
- Se clasifica por oído, no por el mejor oído. El BIAP sostiene que las asimetrías entre oídos son clínicamente relevantes y que la audición funcional, la rehabilitación y las decisiones médico-administrativas dependen del perfil de cada oído, no solo del que oye mejor.
- Recomienda dejar de usar etiquetas categóricas. Nada de «pérdida auditiva» o «sordera» como cajones, sino un continuo de grados, para reflejar mejor el carácter progresivo del deterioro y «evitar interpretaciones deterministas de la capacidad de comunicación».
- Desaparece la cofosis como categoría. Donde antes había profunda hasta 119 dB y cofosis a partir de 120, ahora el grado 6 arranca en 95. El documento subraya que umbrales muy altos no implican necesariamente ausencia de audición aprovechable, sobre todo con la tecnología actual.
- Solo se aplica sin aparatos. Umbrales sin ayuda auditiva, por vía aérea, con equipo calibrado y en cabina, según la norma ISO 8253-1:2010. Un grado no se mide con los audífonos puestos.
- Un umbral normal no descarta dificultades. Que el grado 0 se llame «dentro del rango normal» reconoce expresamente, dice el texto, que unos umbrales clínicamente normales no excluyen dificultades reales de escucha en la vida diaria.
Unilateral y asimétrica: definiciones y la fórmula que se conserva
La recomendación dedica un apartado propio a la pérdida unilateral y asimétrica, con dos definiciones operativas:
- Unilateral: PTA por debajo de 20 dB HL en el oído bueno y pérdida confirmada en el otro. Además introduce una etiqueta nueva para la rehabilitación, LUHU, para el caso en que la audición aprovechable del oído peor sea limitada.
- Asimétrica: una diferencia entre oídos de más de 15 dB de media, o en tres frecuencias consecutivas.
Y aquí hay continuidad: para estimar el grado global de una pérdida asimétrica, el BIAP conserva la fórmula de la recomendación anterior: se multiplica la pérdida del oído mejor por 7 y la del peor por 3, se suman y se divide entre 10. La que ya conocía cualquiera que haya hecho un informe.
Lo que el propio documento dice que NO es
Esta es, en mi opinión, la parte más valiosa, y la que más se va a citar fuera de contexto. La clasificación está pensada ante todo para uso epidemiológico y, en contextos clínicos o médico-administrativos, funciona solo como guía de apoyo. Textualmente, no está pensada para:
- cuantificar la discapacidad;
- determinar el acceso a prestaciones o servicios;
- evaluar resultados;
- ni guiar decisiones de adaptación de audífonos.
A eso añade que está dirigida sobre todo a población adulta, que la relación entre umbral y discapacidad no es uno a uno —personas con el mismo PTA pueden funcionar de forma muy distinta— y que una media de umbrales en cuatro frecuencias no captura la forma de la curva, el tipo de pérdida ni su progresión, y deja fuera pruebas como la audiometría verbal. Nada de esto es nuevo para quien trabaja en esto, pero que lo ponga por escrito el organismo que publica la escala sí lo es.
Lo que queda expresamente fuera
El documento reconoce tres situaciones que la escala no captura y que requieren interpretación clínica individualizada, sobre todo para rehabilitación:
- las deficiencias sensoriales combinadas, como la sordoceguera;
- la sordera congénita y prelocutiva en niños;
- y otros perfiles auditivos complejos o atípicos que no se reducen a los umbrales tonales.
El BIAP anuncia un suplemento para cubrirlas. Vale la pena tenerlo en el radar, porque justo esas tres son las situaciones en las que más daño hace reducir a una persona a una cifra.
¿Y entonces qué grado tengo yo?
Con toda probabilidad, el que te digan en consulta. La práctica clínica en España y en buena parte de Latinoamérica sigue usando los tramos de siempre —leve de 20 a 40, moderada de 40 a 70, severa de 70 a 90, profunda por encima de 90— y una recomendación internacional no cambia de un día para otro cómo se redactan los informes. Si lo que quieres es entender tu caso, ve a los grados y cómo leer tu audiograma, que está escrito para eso.
Lo útil de conocer la escala nueva es otra cosa: entender por qué vas a ver números distintos según la fuente, y por qué una misma pérdida de 60 dB puede aparecer como «moderada» en un sitio y como «moderada a severa» en otro. No es que uno esté mal: son escalas con propósitos distintos, y ahora la europea y la de la OMS se han acercado.
En resumen
El BIAP retiró en julio de 2026 su clasificación de 1997 y la sustituyó por siete grados alineados con la OMS, medidos por oído y sin aparatos, y pidió dejar de usar etiquetas categóricas. Al mismo tiempo dejó escrito que la escala es epidemiológica, que no sirve para valorar discapacidad ni para adaptar audífonos, y que la infancia prelocutiva y la sordoceguera quedan fuera. Si trabajas con esto, tienes más material en la página de recursos para profesionales.
Comprobado en septiembre de 2026 sobre el documento original. Si el BIAP publica una versión en español, actualizaré esta página y prevalecerá su terminología sobre mis traducciones.
Referencias
- BIAP. Rec. 02/2: Audiometric classification of the degree of hearing loss and considerations regarding its impact on functioning. Aprobada por la junta en julio de 2026. Sustituye y retira la Rec. 02/1 bis (Lisboa, 1997).
- Organización Mundial de la Salud. World Report on Hearing (2021), tabla 1.3, p. 38, que es la base del nuevo sistema de grados.
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