Oticon: más de un siglo cuidando la audición
La historia de Oticon empezó en 1904 con un gesto de amor: ayudar a oír a la esposa de su fundador. Más de un siglo después, sigue definiéndose por una idea: no oímos con los oídos, sino con el cerebro.

La historia de Oticon empieza con un gesto de amor. En 1904, un joven danés llamado Hans Demant buscaba la manera de ayudar a su esposa, Camilla, que vivía con una pérdida auditiva importante. Ese año trajo a Dinamarca los primeros audífonos Acousticon y, sin saberlo, fundó una de las compañías de audición más antiguas del mundo.
Cuando Hans falleció en 1910, su hijo William Demant tomó las riendas. Décadas después, en 1957, la familia donó sus acciones a una fundación —hoy la Fundación William Demant— que sigue siendo propietaria de la empresa. Ese detalle explica mucho de su carácter: una compañía que reinvierte en investigación y que se define por el cuidado, no solo por el negocio.
La filosofía BrainHearing
Oticon popularizó una idea que cambió la forma de entender los audífonos: no oímos con los oídos, sino con el cerebro. Bajo el concepto BrainHearing, la marca dejó de centrarse solo en amplificar y empezó a preguntarse cómo dar al cerebro un sonido más completo y natural, para que le cueste menos interpretar lo que escucha.
Opn: abrir el mundo sonoro
En 2016 llegó Oticon Opn, un audífono que rompió una regla clásica. Hasta entonces, la estrategia frente al ruido era estrechar el foco y amplificar solo lo que teníamos delante. Opn hizo lo contrario: procesar el sonido de todas las direcciones a la vez, para que la persona pudiera moverse en una conversación de grupo con más libertad. Además, fue el primer audífono capaz de conectarse a internet.
El salto a la inteligencia artificial
Años más tarde, Oticon entrenó a sus audífonos con millones de escenas sonoras reales usando redes neuronales, buscando que reconocieran los sonidos de la vida cotidiana igual que lo haría un cerebro sano. La meta seguía siendo la misma que en 1904: que escuchar cueste menos esfuerzo.
Conocer la historia de una marca ayuda a entender su filosofía, pero recuerda algo importante: el mejor audífono no es el de la marca más famosa, sino el que mejor se adapta a tu pérdida, a tu vida y a un buen proceso de adaptación. La tecnología abre la puerta; el entrenamiento auditivo es lo que te hace cruzarla.
Esa idea de que escuchar cueste menos esfuerzo depende tanto del procesamiento como de algo más prosaico: qué formato de audífono llevas puesto. Detrás de la oreja, intracanal, RITE, CIC —cada uno tiene sus ventajas y sus límites según la pérdida— están explicados en tipos de audífonos. Y el recorrido completo del aparato desde el siglo XVII, en la historia de los audífonos.
Más información en la web oficial de Oticon.
Pasar a la práctica
Si este artículo te ha servido, el siguiente paso es entrenar con algo concreto.
Entrena es la plataforma de entrenamiento auditivo de RehabAuditiva: cursos guiados, sesiones cortas y progreso que se guarda. Leer sobre audición ayuda; entrenar cada día es lo que cambia lo que entiendes.
Sin instalar nada. 5 cursos, desde palabras sueltas hasta situaciones reales.
Artículos Relacionados
Puede que también te interesen estos artículos

Sonidos que molestan con audífonos o implante coclear: qué es normal y qué no
Que los ruidos molesten al estrenar audífonos o implante es lo habitual, pero no siempre es adaptación. Cómo distinguirla del reclutamiento, la hiperacusia o un aparato demasiado alto, y qué hacer en cada caso.

Implante coclear y audífonos: qué paga la Seguridad Social y cuánto cuestan de verdad
Mis implantes no me costaron nada; los audífonos que llevé media vida, todos de mi bolsillo. Te explico qué cubre la sanidad pública en cada caso, cuánto cuesta lo que no se ve y qué preguntar para pagar menos.

Tipos de audífonos: qué significan CIC, ITC, ITE, IIC, RITE y BTE
Un cartel de tienda ordena los audífonos por lo que se ve. Te traduzco las seis siglas y te cuento lo que decide de verdad cuál te conviene.